Los embutidos de Carrasco Ibéricos ofrecen el sabor único de la raza de cerdo propia criada con bellotas de la dehesa extremeña.
100 % ibéricos, 100 % inimitables
La raza propia de Carrasco Ibéricos confiere a sus productos 100 % ibéricos el sabor único característico del sello con más de 130 años de historia. Jamón, paleta, lomo, salchichón y chorizo de bellota, con la calidad diferenciada que ofrecen los cerdos ibéricos Carrasco, criados en libertad en la dehesa Bolsiquillos, donde se encuentra la mayor concentración de encinas de Europa.
La bellota es el alimento y el factor determinante para aportar a los embutidos la untuosidad y el sabor inolvidable, y en la dehesa extremeña es donde Carrasco Ibéricos ha seleccionado durante generaciones diversas estirpes de cerdo ibérico hasta dar con la raza propia y mejorada capaz de transmitir la complejidad y las sensaciones de sus productos únicos.
El otro elemento determinante es la curación. Carrasco la lleva a cabo en sus secaderos de Guijuelo, en Salamanca, mediante procesos cuidados, que duran entre 36 y 48 meses, y combinan la tradición con técnicas innovadoras a fin de garantizar la calidad de una marca premium.
